Cómo reconocerlo
La mojarra blanca (Mugil curema) es un pez de cuerpo alargado y comprimido. Su color es plateado con un tinte azul en la parte superior. Tiene una línea lateral bien definida y escamas grandes. Las aletas son cortas y de color gris claro. La boca es pequeña y terminal, adaptada para alimentarse de plancton y materia orgánica. A menudo se confunde con la mojarra de boca grande (Mugil cephalus), pero se puede distinguir por el tamaño de la boca; la mojarra blanca tiene una boca más pequeña.
Dónde vive
La mojarra blanca se encuentra en la costa este y el Golfo de México de los Estados Unidos. Su rango incluye desde Florida hasta Texas. Prefiere aguas salobres, como estuarios y bahías. Generalmente se encuentra en profundidades de 1 a 10 pies. Durante la primavera y el verano, se agrupa cerca de la superficie. En invierno, puede moverse a aguas más profundas en busca de temperaturas más cálidas.
Cuándo muerde
La mojarra blanca es más activa de abril a octubre. Prefiere temperaturas del agua entre 70 y 85 grados F. Es más activa al amanecer y al atardecer. Un frente que se aproxima puede hacer que se alimenten más agresivamente. Vientos suaves pueden ayudar a aumentar su actividad, mientras que una luna llena puede hacer que se muevan hacia áreas más profundas.
Cómo atraparlo
Para pescar la mojarra blanca, se recomienda usar un equipo ligero. Un anzuelo del tamaño 6 a 10 es adecuado. Las líneas de 6 a 10 libras son ideales. Los cebos efectivos incluyen camarones vivos, gusanos de mar y pequeños señuelos de colores brillantes. Se pueden usar aparejos de flotación o de fondo. Lanza cerca de estructuras como muelles o bancos de arena. Trabaja el cebo lentamente para atraer su atención.
Tamaño, edad y la mesa
Los pescadores suelen encontrar mojarras blancas de 12 a 18 pulgadas. Un trofeo se considera a partir de 24 pulgadas. Crecen rápidamente, alcanzando la madurez en 2 a 3 años. Su esperanza de vida es de aproximadamente 5 a 7 años. La calidad de la carne es buena, con un sabor suave. Se recomienda manejar con cuidado y liberar a los ejemplares grandes para conservar la población.






